Muestra mi cabeza al pueblo – El País

Dicen que no se siente nada cuando cae la cuchilla

« “Dicen que no se siente nada cuando cae la cuchilla”, reflexiona el Danton de Désérable puesto ya en la báscula, atado y tumbado y con la única perspectiva ante sus ojos del fondo del cesto donde caerá su cabeza ; “un leve soplo fresco”. Uh, quién puede saberlo a ciencia cierta. Uno se siente mal pensando en ello. En todo caso me temo que a diferencia de Bailly u otros valientes, yo trataría de ganar tiempo, a lo Madame du Barry, cuyas últimas palabras fueron: “¡Aún no, espere un momento señor verdugo, por favor!”, ¡clic!, ¡clac!, ¡plom! Pero me gustaría ser como el Lavoisier de Désérable. La leyenda dice que el gran químico decidió prestar un último servicio a la ciencia cuando lo guillotinaron y acordó pestañear mientras su cabeza fuera consciente (lo hizo, se cuenta, 15 segundos). La versión de « Muestra mi cabeza al pueblo » es mucho más bonita: el científico llevó consigo un libro hasta el patíbulo y no dejó de leer hasta que lo llamó el verdugo. Entonces se sacó del bolsillo un marcapáginas y lo puso cuidadosamente donde había detenido la lectura. »

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La suite de l’article de Jacinto Antón, dans El País.

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